LA PLUMA SIN TINTA

Bienvenidos a este rincón donde literatura y otras artes se dan cita como fanzine digital y en papel.

12 de agosto de 2026

UN MUSULMAN ANDALUSÍ por BILAL MARTIN

Cada 10 de agosto, coincidiendo con el asesinato de Blas Infante por parte de un grupo de falangistas, se celebra un acto de homenaje en el km 4 de la carretera de Carmona. Pero ¿realmente sabemos cuál fue el pensamiento de este hombre, el cual es proclamado y reivindicado como padre de la patria andaluza?Los musulmanes andaluces también nos sumamos a este acto y reivindicamos la figura de Blas Infante como "shahid andalusí". Tras haber obtenido las pruebas necesarias a través de investigaciones propias y, por supuesto, del propio legado escrito de Blas, reclamamos que consideramos al padre de la patria andaluza como mártir por la causa de Allah.Él nos lo explicó claramente a través de sus escritos, sobre todo en sus últimos años de vida: «Trabajemos con suma cautela en estos principios para que Andalucía vuelva a ser inspirada por su propio genio y porque su libro vuelva a ser el Al-Korán» (1). «Un solo observador, extraño o forastero, muy perspicaz, por cierto, en esta ocasión, vino a apercibir el secreto que guardábamos cuidadosamente (y ya diré más adelante la razón de haber llegado a mantener este secreto). Ese observador fue un destacadísimo político catalán. Recuerdo que en cierta ocasión, ya hace muchos años, llegó a preguntarme: "¿Os fundáis vosotros en Al-Andalus?". Y que muy parcamente, sin añadir una palabra más, yo hube de contestarle: "¡Sí!"» (2).También es de destacar el espléndido trabajo historiográfico que hizo en una de sus últimas publicaciones, titulada “Andalucía desconocida” (3). Aprovecho para reclamar que este pequeño libro esté presente en todas las escuelas andaluzas: «Concluye el régimen feudalista germano. Hay libertad cultural. Andalucía entera aprende el árabe, y dice que se convierte. Poco después Andalucía se alza contra el Emperador árabe occidental. Elige a un príncipe omeya. Por fin vuelve a ser libre. Al-Andalus, ¡Andalucía libre y hegemónica del resto peninsular! ¡Lámpara única encendida en la noche del Medievo!». (4) Todos los expertos andalucistas coinciden en una cosa: Blas Infante fue asesinado por sus ideas. ¿Pero realmente saben cuáles eran sus ideas?Los musulmanes andaluces reclamamos que se conozca el pensamiento de este hombre, el cual quería lo mejor para Andalucía y los andaluces del mundo.Mientras que hoy vivimos tiempos de rechazo al «moro», Blas Infante ya reivindicaba a principios del siglo XX la hermandad latente con nuestros vecinos: «Más de un millón de hermanos nuestros, de andaluces expulsados inicuamente de su solar —las causas de los pueblos jamás prescriben— hay esparcidos desde Tánger a Damasco» (5).Los musulmanes andaluces consideramos a Blas Infante como mártir (shahid).Esto se apoya en una investigación realizada entre septiembre y octubre del año 2024 en la ciudad de Aghmat, al sur de Marrakech, por un grupo formado por diez andaluces, entre los que había personas de distintas ideologías y creencias, entre ellos académicos especialistas (6). y no creyentes. A través del testimonio de Hussein Dukali —descendiente directo de la persona que recibió a Blas en su peregrinación a esta ciudad para visitar la tumba del último rey poeta de Sevilla, Al-Mutamid, en 1924—, se nos transmitió que su familiar le informó de que «el andaluz» (haciendo referencia a Blas Infante) realizó su shahada (testimonio de adscripción al islam fe islámico) en la misma tumba de Mutamid. Pronunció: «Ashhadu an la ilaha illa Allah wa ashhadu anna Muhammadan rasul Allah» (Atestiguo que no hay más dios que Allah y que Muhammad es su mensajero). Esta declaración fue tomada por escrito para después certificarla con un traductor y un notario oficiales. El Dr. José Manuel Muñoz Ferrera, colegiado autorizado, tiene en su posesión y es responsable de estos documentos.Otra de las pruebas que se han obtenido en los últimos años ha sido la adscripción islámica de Blas Infante, escrita de su puño y letra. En otro trabajo de investigación de la Dra. Marta Pérez Castro, versión escrita aún inédita pero accesible a un extracto en una conferencia grabada (7), sobre los escritos en árabe de la casa de Blas Infante —bautizada Dar al-Farah en Coria del Río—, se confirmó la existencia de escritos de clara filiación islámica así como la conocida como «shahada larga» escrita en lengua árabe, en la cual se reconoce a todos los profetas desde Abraham hasta Muhammad, cuya aparición ya se había detectado anteriormente en el libro La Casa de la Alegría (8). Debemos tener en cuenta que este testimonio lo escribe un notario (Blas Infante) y su validez es irrefutable.También cabe destacar el trabajo de investigación de gran categoría de Ali Kettani, publicado por la Universidad de Islamabad (9), el cual es despreciado por el andalucismo más izquierdista alegando básicamente, como única excusa, que el profesor y doctor no es español o la traducción del libro al español está “mal ejecutada”.Sin olvidar el trabajo de hermanos y hermanas andaluces, destacando a Ali Manzano (10), que durante más de 20 años han mantenido la tesis, adjuntando argumentos revisables, de la shahada de Blas Infante.Por eso nos acogemos al mensaje universalista de este gran hombre (rahimahullah), que fue asesinado injustamente por sus ideas; unas ideas que, después de este pequeño texto, espero que le queden claras al lector.Verdad, Justicia y Reparación.¡Viva Andalucía libre y musulmana!Texto: Bilal Martín, un musulmán andaluz.

NOTAS:(1) Texto inédito escrito en el ejemplar del Corán que poseía el propio Blas Infante.(2) Blas Infante, La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía, pág. 84. Edición de 1931.(3) Blas Infante, Andalucía desconocida Edición de 1931 (BNE)(4) Blas Infante, Andalucía desconocida, págs. 7-8. Edición de 1931.(5) Blas Infante, manuscrito inédito.(6) La doctora en Arte y Patrimonio Marta Pérez Castro y el doctor en Derecho Islámico Andalusí José Manuel Muñoz Ferrera.(7) https://www.youtube.com/watch?v=zQHWPbdkTjw(8) VVAA (2004) “La casa de Blas Infante en Coria del Río”. Ed. Centro de Estudios Andaluces.(9) Traducción al español: Kettani, Malika (2012) El resurgir del Islam en Al-Ándalus. Abadia Editors.(10) Blas Infante y el Islam.  Por: Ali Manzano para Musulmanes Andaluces (2005) https://www.musulmanesandaluces.org/hemeroteca/85/Blas%20Infante%20y%20el%20Islam

3 de febrero de 2026

LA PLUMA SIN SINTA #17 FEBRERO 2026

Ya disponible el número 17, febrero 2026 "Especial cartas de amor". 

Es el último ejemplar diseñado por Kapilla. Nuestro maquetador se despide por obligaciones de paternidad y del cine, tiene que dejar el fanzine un tiempo. Así que después de este número 17, tendremos que contar con un nuevo maquetador y un diseño renovado.

¡Muchas gracias, Fran, por tu paso por esta revista!




16 de enero de 2026

EL CENACHERO FELIZ (relato de Paco Bravo)




         Una crónica literaria por Paco Bravo


Escribo esto a escasos días de finalizar 2025. El que viene no tiene rima, parece. Lo hago desde mi ciudad natal, y hago honor tanto a los cenacheros digitales como a los originales: los pescadores del Bulto y El Palo, Carolina Turbante, los hermanos mártires; y a un andalusí sin ser musulmán, desconocido en nombre pero no en influencia.

Si se levanta la alfombra malagueña encontramos teatros romanos, ciudades fenicias y leyendas con menos de mil años. No me refiero a Picasso. Hablo de una leyenda viva. ¿Pensáis en Banderas? Podría ser interesante indagar sobre su incursión en el Teatro Alameda o su incipiente academia actoral, pero no. Se me viene antes algún transeúnte común, una figura más relacionada —que no parecida— a la de El Lenguas o El Vena. Pero, a diferencia de estos, no es mendigo ni pedigüeño; quizás un nómada malagueño. Si pensáis que me refiero a ese que grita “Pum, pum, pum” y tiene un cementerio para él solo, vais mal encaminados.

Entre quince y veinte años atrás, mi tocayo —el que maqueta este fanzine— y yo, con la Panasonic X100 cargada, una noche de invierno, lo invitamos en El California a tres camperos “California”. En aquella hamburguesería, donde el campero homónimo se presentaba como tres cabezas, nuestro personaje malagueño no escatimó en zamparse semejantes voluminosos bocadillos, cuyo diámetro equivalía a nuestras tres cabezas. Le bastó un litro de Fanta para digerir esas barbaridades.

Decir también, aunque esto tampoco sirva de mucho, que era una noche gélida, de lunes, donde la crisis económica azotaba con paro y calles vacías, no con guiris y franquicias. El centro estaba muerto, pero seguía siendo el centro todavía.

Marchamos a un night club. Cada cinco minutos alguien —principalmente joven— se paraba a saludarle, pedirle un cante, un autógrafo o una rima. Ya di alguna pista. Mientras nos acercábamos al lugar, mi tocayo y yo, como dos entusiastas y desconocidos cineastas, ilusionados con grabar a una celebridad, sonreíamos tímidamente, sin llegar a celebrar fortuna.

Cuando entramos en el tugurio —un bar oscuro, amplio, lleno de gente variopinta, caricaturesca y decadente— el ceño se nos descompuso. Las ganas de irnos eran clamorosas, pero habíamos entrado y era imposible salir, más que nada porque el lugar estaba cerrado por dentro.

Mi tocayo se encargó de las cámaras y yo de los focos. El camarero era un anciano hostil que tardaba media hora en servirte. Alrededor de aquel local rectangular y espacioso había un escenario grande. También encontrabas unas mesas donde un grupo de ancianos jugaba a las cartas. En la barra se encontraba la mayoría del poblacho: la mayoría bajaban de los cuarenta y un par de ellos se tapaban la cara cuando cruzaban cámara.

Pero estoy hablando de los anónimos. Toca ya hablar de la celebridad.

En primer lugar, he de decir que nuestro personaje público mostraba con sus fans un acento gracioso, una actitud cercana, excesivamente cercana. Con nosotros adoptaba un trato afable pero más serio. En cambio, en el bar reflejó un lado impensable en él. Pero, siendo honestos, ¿qué ser humano no alza alguna vez la voz? Él lo hizo, y no sé si Fran grabó. Solo sé que ambos quedamos de piedra.

Igualmente, pese a dejarnos helados, no fue ese lado oscuro lo que más nos petrificó, sino la ignorancia de todos aquellos que pululaban en el bar. Su público —o lo que se suponía que era su gente— no hacía caso alguno a sus actuaciones. Un personaje popular, quizás en Málaga el mayor, cobraba fijación en la calle y en las pantallas, pero en su hogar era ignorado completamente. Nadie guardó silencio, nadie alzó la mirada para mirarlo. Pero, sin duda, lo más violento de todo fue que nadie mandó a callar.

Mi tocayo grababa, yo fumaba detrás de los focos y miraba su actuación.

Creímos que en una hora saldríamos de allí. Lo cierto es que nos dieron las cinco de la madrugada. El cantante se vistió de folclórico, se maquilló y cantó tres coplas, desentonadas y dejándolas a la mitad. En un segundo acto —o más bien segundo intento— se puso un turbante y comenzó a recitar chistes malos y sin gracia. No tuvo ni siquiera la suerte de que se rieran de él mismo.

Intentamos Fran y yo convencerlo para que recitara rimas. No se le daban mal, incluso mejoraba a Chiquito. Por cierto, ya podéis descartar otra celebridad malagueña.

Cuando bajó del telón se sentó en una mesa solo. Se escondió entre su gente. No pidió ni un vaso de agua. Simultáneamente, como si lo tuvieran preparado, los viejos terminaron su jugada —o eso parecía— y el oscuro camarero gritó con entusiasmo:

—¡La gramola! ¡La gramola!

La mitad acudió desesperada a elegir canción. La otra mitad a invadir al cámara. Comenzó a sonar una canción de Raffaella Carrá —creo que esa de venir al sur. Los viejos bailaban en el escenario; los jóvenes se acercaban a cámara tanto que dejaban la grabación en negro. Paradójicamente, el que más se acercaba era el que se tapaba la cara.

La situación era estrambótica y los personajes públicos en aquel lugar éramos nosotros.

Obviamente, el final no fue agradable. Fuimos a grabar un concierto y el resultado no fue el esperado. Tampoco fue malo; total, salimos vivos. Lo inédito fue que ese día no se mostró feliz.

De nuestra celebridad no sé si Fran, pero yo no lo volví a ver más. Ni en persona ni en los medios. Si fuera Picasso o Chiquito sabría que no está vivo; si fuera Banderas sabría que ha vuelto a Málaga.

No es cantante, tampoco cómico, pero poco le faltaba para serlo. No es actor ni tampoco actúa, pero siempre aparece en primer plano. No es pedigüeño, pero no le falta un cartón. No es vagabundo, aunque trotamundos diría que el que más.

No es Salvador Rueda, pero si ve a mi tocayo le manda a comer tortillas y si es a mí, un kilo de nabo.