LA PLUMA SIN TINTA

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2 de agosto de 2025

El Elefante y el Senador Podrido (Teatro, Antonio Caparrós)



El Elefante y el Senador Podrido

Antonio Caparrós Vida

 

(Cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia)

 

EL ELEFANTE (sesentón, tipo gigantesco, sanchopancista, grosero, soez, ácido, desagradable, malafollá, malaje… respondiendo a una llamada telefónica). - ¿Sí?


EL SENADOR PODRIDO (setentón, traje de calidad, encorbatado, repeinado hacia atrás, engominado, de apariencia formal, de aspecto curil, vaticanista, opusdeísta tal vez, melifluo).- Oye, Elefante, ¿te ha llegado carne fresca latinoamericana? Sí; tipo cubanita o colombiana a ser posible con pitones pequeños,  pezones grandes…, ah y de pocas arrobas, ligerita de peso…, manejera y morena de piel, incluso una negra me vendría bien. Sí…, es que tenemos un congreso extraordinario  del partido en el hotel Ritz…, y ya sabes: necesitaré un rato de relax después de semejante coñazo… Y, por favor, que esté “limpia”; ya sabes a qué me refiero.


EL ELEFANTE.- ¡Hola Gervasio! Pues sí, me ha entrado buen género esta última semana; buena carne tierna como a ti te gusta, “bocatti di cardinale”. Pero te va a costar una pasta, ya te lo advierto. Tú dirás.


EL SENADOR PODRIDO.- ¿De cuánto hablamos? Tampoco te pases, que te conozco.


EL ELEFANTE.-  De 600 pavos por noche.


EL SENADOR PODRIDO.- Está bien, envíamela a la habitación 604. Ya me las arreglaré con el tesorero del partido. Ah, se me olvidaba: me la traes con lencería roja, eh.


EL ELEFANTE.- Allí estará a las 24:00, ¿ok?


SENADOR PODRIDO.- Ok.


7 de julio de 2025

AJUSTE DE CUENTAS (Teatro, Antonio Caparrós)



Fotos realizadas durante el estreno del teatro en 2022.
En la imagen, los protagonistas, Mari Carmen Fernández y Andrés Gálvez.

AJUSTE DE CUENTAS

Obra de teatro en un solo acto,
por Antonio Caparrós

 

(Se abre el telón. Suena la Cabalgata de las Walkirias, de Wagner. Frente al ordenador sobre la mesa de una oficina, un individuo enchaquetado mueve una ficha de ajedrez. Se supone está jugando, a través del teléfono con alguien. Plantas, una radio en un lugar visible, cuadros sobre las paredes, una silla junto a la mesa, etc. Puerta en el tercero derecha. Suena un timbre.)

DON HORACIO.- (Diciéndole a su interlocutor telefónico.) Disculpa, Alejandro, ahora te vuelvo a llamar. (Abriendo un interfono y comunicándose con su secretaria Sonido de interfono.)  Margarita: le he dicho bien claro que no quiero que me molesten. Estoy muy ocupado con un asunto importante, ¿quién quiere verme?

VOZ EN OFF DE LA SECRETARIA.- Disculpe, don Horacio, es Rosa María, la responsable de comunicaciones de la empresa que acaba de ser despedida. Me dice que quería decirle adiós, ¿le digo que pase?

DON HORACIO.- ¿Rosa María… de comunicaciones? Bien, sí, dígale que pase.

(La Secretaria abre la puerta y cede el paso a  una chica bien vestida, como corresponde a un alto cargo de responsabilidad de una multinacional.)

ROSA MARÍA.- ¿Me permite, don Horacio?

(DON HORACIO, con una falsa sonrisa.)

DON HORACIO.- Pase usted…, Rosalía… pase y tome asiento, por favor.

 ROSA MARÍA .-  Rosa María, don Horacio… me llamo Rosa María.

DON HORACIO.-  ¡Ah, sí! Rosa María… eso es: Rosa María. Verá usted, el caso es que me coge en un mal momento. Estaba ocupado en un asunto muy importante para la empresa y tengo poco tiempo.

ROSA MARÍA.- No se preocupe, don Horacio, solo venía a decirle adiós y a desearle buena suerte.

DON HORACIO.- ¡Ah ya!, ¿buena suerte para mí? Lo dice usted por lo de su despido. No sabe cuánto lo siento. Sabe que las cosas están muy mal y los beneficios de la empresa se han reducido considerablemente. Comprenderá que nos hemos visto obligados a despedir a parte de nuestro equipo humano para equilibrar los gastos, espero que lo comprenda.

ROSA MARÍA.- Podría entenderlo, don Horacio, si no fuera porque soy una mujer con cuatro hijos, un marido en el desempleo  y una hipoteca que paga. Además, ¿por qué a mí si, por el mismo trabajo que hace un compañero en la empresa, me pagaba usted hasta un veinte por ciento menos del salario?

DON HORACIO.- Bueno Rosalía… (Ella le interrumpe de nuevo.)

ROSA MARÍA.-: Rosa María, don Horacio, Rosa María.

DON HORACIO.- Disculpe de nuevo, Rosa María…, pero deberá comprender que una mujer no tiene el mismo nivel de ocupación y preocupación que un hombre en esta empresa. Además, añada usted lo de los embarazos, lactancias, bajo rendimiento por trastornos menstruales, la tendencia a perder el tiempo charlando en cuestiones ajenas a nuestros intereses comerciales, etc. (Se dirige hacia su mesa y saca de un cajón un informe.), ¿sabe usted cuánto tiempo invirtió en llamadas telefónicas desde su móvil en el interior de los aseos femeninos?

ROSA MARÍA.- ¿Será posible, don Horacio, que me haya controlado usted hasta en esos espacios tan íntimos?

DON HORACIO.- Sé todo lo que debo saber, Rosalía…  hasta 6 horas, invirtió el ejercicio pasado en hablar por su teléfono móvil. Además estuvo de baja siete días, según estos informes.

ROSA MARÍA.- Cierto, don Horacio. Fue por mi hijo pequeño. No tuve otra opción…

(Se entristece, casi al borde del llanto.)

DON HORACIO.- Perdone, señora, ya le he dicho que tengo poco tiempo. Le deseo suerte. Lo siento mucho, pero esta crisis nos afecta a todos. Muy buenos días.

 (Se levanta de su asiento y le tiende la mano, en clave de despedida.)

ROSA MARÍA: (Levantándose de su asiento y adquiriendo un tono de voz duro y desafiante, cambiando su actitud anterior, cogiéndole con fuerza de la corbata, atrayéndolo hacia ella con ira.) Adiós, payaso de mierda. (Le escupe en la cara, empañándole las gafas.) Y  enciende la radio… porque a todo cerdo le llega su San Martín. Te espera una agradable sorpresa, cabrón. (Se marcha.)

(El DIRECTOR, DON HORACIO, noqueado por lo que acaba de experimentar, echa mano al bolsillo de la chaqueta, saca un pañuelo y comienza, lentamente, a limpiarse las gafas al tiempo que se dirige a la radio y la enciende.)

VOZ DE LA LOCUTORA DE RADIO.- Como venimos informando desde las nueve de la mañana, el máximo responsable de la multinacional “Demoliciones Kuwaitíes”, Mohamed Alí Moktar, ha sido detenido en Brasil acusado de estafar miles de millones de dólares. Lo que supone el cierre inmediato de sus filiales no solo en el continente americano, sino también en el europeo. Se calcula que serán despedidos alrededor de cien mil trabajadores, incluyendo sus cuadros directivos. Solo en España se verán afectados cinco mil…

(Apaga la radio, la luz va disminuyendo hasta quedarse a oscuras y cae el TELÓN mientras suena el tema “Money” de Pink Floyd.)

15 de junio de 2025

ESCRIBIR (Ensayo, Antonio Caparrós)

 


ESCRIBIR
Ensayo por Antonio Caparrós

Sí; aunque aún resuena en mis oídos el poema de Blas de Otero "Me queda la palabra", ¿sobre qué  escribir a estas alturas de mi vida? Cuando la autocracia rusa amenaza con una Tercera Guerra Mundial con rostro atómico si no se le permite fagocitar a un Estado soberano independiente; cuando los fanáticos sionistas no ocultan su voluntad genocida incluso en niños y niñas inocentes en la más absoluta impunidad y al amparo del nuevo Calígula norteamericano; cuando Rousseau pierde la partida frente a Thomas Hobbes y las democracias participativas comienzan a perder cualquier atisbo de esperanza futura; cuando Montesquieu es sustituido en nuestro país y prolifera el "lawfer" para tumbar al adversario; cuando una gigantesca ola reaccionaria está cada día más  próxima alimentada por la apatía e ignorancia de las masas cosificadas; cuando la gente pierde todo el interés  por buscar la verdad y se entrega, como siempre, a la propaganda del primer payaso o payasa que pasaba por allí; cuando la alegría es destruida por los noticieros de cualquier cadena televisiva o radiofónica..., ¿sobre qué  escribir, sobre la risa tal vez?, ¿por qué no?

Escribamos sobre la risa; escribamos acerca de esa reacción  que celebra la vida y nos aleja del espíritu de la seriedad, de lo siniestro, de la muerte. Tenemos como avales la Segunda Poética de Aristóteles que tanto agraviaba al venerable Jorge de Burgos (persobaje-homenaje a Jorge Luis Borges, según  parece) en la excelente película, dirigida por Jean-Jacques Annaud e inspirada en la famosa obra de Umberto Eco, "El nombre de la rosa", ¿os acordáis? Y, sobre todo, no olvidemos la apuesta por la misma (la risa) de uno de los hombres que más dolor físico tuvo que soportar en vida a causa de su terrible e incurable enfermedad: Friedrich Nietzsche.

Riamos y que lo cómico se imponga a lo trágico.


Cuadro de Leonid Pasternak